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Música Con Criterio

Concierto de Muro de Berlín, Horas Perdidas y Angélida (29-3-08)

 

 

Después de una noche de bandas consagradas (el retorno de Bloody Marys), al día siguiente se volvió al Centro Cívico de la Estación del Norte para apoyar a las bandas que están surgiendo en estos momentos. La gran diferencia de esta noche fue que entre algunos grupos no surgieron unas buenas relaciones y se pudo apreciar cuando uno de los grupos echó en cara a otro en pleno concierto cierto asunto. Creo que no es el lugar indicado para arreglar los problemas personales. De todas maneras, en la sala durante los conciertos entre el público reinó la tranquilidad y fue una cita muy festiva con una asistencia de unas 150 personas en total.

 

El ciclo ya casi está llegando a su fin, y una de las conclusiones que se pueden sacar es que el rock canalla (estilo Pereza) tiene un gran tirón en las bandas jóvenes. El Muro de Berlín se podría incluir en ese tipo de grupos. Salieron al escenario ya con chulería, con ganas de divertir a la gente y dejar contentas a sus chicas (mucho público femenino se congregó). Entre una canción y otra el cantante se encargó de explicar de qué tratan las letras de sus composiciones, que por supuesto, la mayoría son de ese tema universal que es el amor (“Hoy Te Quiero Pero Mañana No”), y de ese ser desconocido que es la mujer (Adicto A Ti”). Como músicos se mostraron muy solventes, pero fue una lástima que en ocasiones estuvieran más pendientes de con que postura posar que en tocar sus instrumentos (estaban siendo grabados en vídeo). De hecho, el guitarrista tuvo problemas con el cable, que se le enredó de tanto moverse. Pero de tanto insistir en animar a los asistentes, en la recta final con “Toca Despertar” consiguió que gran parte del recinto les hiciese los coros y las palmas.

 

Con unos parámetros parecidos, pero más rápidos, sucios y con menos aspavientos, se encuentra el grupo Las Horas Perdidas. Al inicio de su actuación el centro cívico se había vaciado considerablemente, pero ellos lejos de desanimarse, intentaron sacar lo mejor de sí. A partir de la tercera canción “Naufragar”, la cosa comenzó a mejorar y el aforo fue ganando en número y los ánimos de la gente crecieron. Para asegurarse el éxito recurrieron a uno grupo muy de moda en Zaragoza: Los Piratas. Seguramente la inminente visita del gallego Iván Ferreiro tenga algo que ver. Ya en la recta final, con sus fans completamente entregados, invitaron a Javi Martelli (este no se pierde una) a cantar con ellos “Septiembre” y a su antigua teclista (que se llevó una gran ovación) para acompañarles en el cierre con “M”.

 


No soy un gran experto en metal gótico (tipo Nightwish o, para los no muy duchos en este mundo, Evanescense), pero puede decir que Angélida sonaron como mandan los cánones: un bajo atronador, una guitarra afiladísima, uno teclado cargadode siniestras melodías, un batería con doble bombo a toda pastilla y, por supuesto, una hermosa voz de mujer. A pesar de la arriesgada propuesta, muchos se acercaron a escucharlos (además de edades muy variadas), aunque la cara estupor de gran parte del público fue digna de ver. Desde luego, no fue unos de los conciertos en los que más se vio bailar a los asistentes, pero su actuación fue aplastante y muy convincente. No hubo casi ningún momento de respiro, sólo bajaron las revoluciones para interpretar su tema más lento “Nanas”. En ese momento aprovecharon para pedir perdón por los problemas con uno de los grupos. Esperemos que siga presente el buen ambiente que viene reinando en estos conciertos. Tal y como están las cosas los grupos deben unirse y luchar contra sus problemas, que no son pocos.

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